오후 한 시 반, 현관문 소리에 묻어간 당신의 잔향을 붙잡고 앉아 나는 하루 종일 글자들의 숲을 헤맸습니다.
하얀 종이 위로 잉크가 번질 때마다 내 마음도 당신 쪽으로 조금씩 번져가고 부지런히 문장을 짓다 고개를 들어보니 어느새 세상은 남빛 어둠에 잠겼습니다.
모니터 불빛보다 선명하게 떠오르는 건 소설의 주인공이 아니라 현관문을 열고 들어올 당신의 미소입니다.
글을 멈추고 나서야 비로소 찾아오는 이 지독한 고요와 다정한 외로움은 당신이 내 삶의 가장 큰 문장임을 다시 한번 깨닫게 합니다.
어서 돌아오세요. 마침표 찍지 못한 내 하루의 끝에 당신이라는 가장 아름다운 수식어를 채워 넣고 싶습니다.
(빈 의자에 머무는 노을)
A la una y media de la tarde, me quedé aferrado al rastro de tu aroma que se escapó con el sonido de la puerta. Mientras tanto, me perdí todo el día en el bosque de las palabras.
Cada vez que la tinta se esparcía sobre el papel blanco, mi corazón también se desbordaba hacia ti. Tras construir frases con esmero, al levanté la vista, el mundo ya se había sumergido en la penumbra azulada.
Lo que surge con más claridad que la luz del monitor no es el protagonista de mi novela, sino tu sonrisa, esa que traerás al abrir de nuevo la puerta de casa.
Este silencio profundo y esta soledad cariñosa que solo llegan cuando dejo de escribir, me recuerdan, una vez más, que tú eres la frase más importante de mi vida.
Regresa pronto, por favor. Al final de mi día, donde aún no he puesto el punto final, quiero completar el vacío con el adjetivo más hermoso: tú.